miércoles, 5 de octubre de 2011

¿Qué es el Santo Rosario?

"La oración cristiana se aplica preferentemente a meditar “los misterios de Cristo”.

La meditación hace intervenir al pensamiento, la imaginación, la emoción y el deseo. Esta movilización es necesaria para profundizar en las convicciones de fe, suscitar la conversión del corazón y fortalecer la voluntad de seguir a Cristo”. La meditación de estos misterios conduce a la contemplación, pues, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “Esta forma de reflexión orante es de gran valor, pero la oración cristiana debe ir más lejos: hacia el conocimiento del amor del Señor Jesús, a la unión con Él”.

“El rezo del Santo Rosario, con la consideración de los misterios, la repetición del Padrenuestro y del Avemaría, las alabanzas a la Beatísima Trinidad y la constante invocación a la Madre de Dios, es un continuo acto de fe, de esperanza y amor, de adoración y reparación”.

Hasta ahora se ha considerado como la mejor definición del Rosario, la que dio el Sumo Pontífice San Pío V en su "Bula" de 1569: "El Rosario o salterio de la Santísima Virgen, es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor". El Rosario consta de 15 Padrenuestros y 150 Avemarías, en recuerdo de los 150 Salmos.

La palabra Rosario significa "Corona de Rosas". Nuestra Señora ha revelado a varias personas que cada vez que dicen el Ave María le están dando a Ella una hermosa rosa y que cada Rosario completo le hace una corona de rosas. La rosa es la reina de las flores, y así el Rosario es la rosa de todas las devociones, y por ello la más importante de todas.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

¿Por qué creer en los ángeles?


Toda la Sagrada Escritura está llena de versículos y capítulos completos que hablan de los ángeles. Si creemos en la Sagrada Escritura, no podemos negar la existencia y la acción de los ángeles.

Además del testimonio de la Revelación, tenemos el de los Santos Padres de la Iglesia quienes nos dejaron bellas y sugestivas descripciones de los ángeles que fueron retomadas por Santo Tomás no sólo en el aspecto teológico sino en un dinamismo cristiano. La Iglesia ha definido dogma de fe la existencia de los ángeles.

El culto a los ángeles de la guarda comenzó en la península Ibérica y después se propagó a otros países. Existe un libro acerca de esta devoción en Barcelona con fecha de 1494.

El Concilio IV de Letrán, en 1215, se señaló que Dios es creador de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles, de las criaturas espirituales y las corporales. Se señaló que a unas y a otras, las creó de la nada.

En 1870, debido al materialismo y racionalismo que imperante en esa época, el Concilio Vaticano I afirmó de nuevo la existencia de los ángeles.

Pablo VI volvió a poner de manifiesto la existencia de los ángeles en 1968, al formular el Credo.

En la reforma litúrgica de la Iglesia de 1969, quedó establecido el día 29 de septiembre para dar culto a los arcángeles San Miguel, San Rafael y San Gabriel y el día 2 de Octubre, para rendir culto a los ángeles custodios.

lunes, 22 de agosto de 2011

TEMA XI 500 AÑOS DE MISION



El pasado 8 de Agosto de 2010, se inició la celebración del V Centenario de la creación de las dos primeras diócesis de América: Santo Domingo y La Vega (además de la deSan Juan de Puerto Rico). Con este tema queremos resaltar el trabajo misionero realizado durante estos siglos en nuestro país. No se trata sólo de hacer un poco de historia, sino de renovar el compromiso apostólico para el presente y el futuro. El desafío o compromiso de hoy es preparar un mural que exprese estos 500 AÑOS de misión en nuestro país y exponerlo en la
parroquia, invitando a la gente a poner su firma en un cuaderno junto al mural, como señal de compromiso misionero.

Objetivo:
Con este tema queremos que nuestros fieles conozcan y profundicen el sentido de la Misión y lo que implica ser misionero, desde un diálogo reflexivo entorno al papel que ha jugado la Iglesia dominicana a lo largo de sus 500 años de historia misionera, y desde ahí testimoniar el compromiso Evangélico que cada fiel debe asumir en una sociedad que necesita que se le siga anunciando la Buena Nueva.

Motivación:
Fue el 8 de agosto de 1511, cuando el Papa Julio II, Giuliano della Rovere, con la Bula “Romanus Pontifex” creó las Diócesis de Santo Domingo y Concepción de La Vega en la Española y San Juan en Puerto Rico.

Nuestro País a lo largo de su historia se ha considerado sumamente cristiano, y en muchos de los elementos que componen nuestra identidad como dominicanos encontramos las huellas del proceso de Evangelización, donde la Iglesia Católica, desde un trabajo perseverante, se ha constituido en principal testigo de un Evangelio viviente, presentando a Cristo como el principal camino para la paz, el amor y la justicia social.

Nuestros primeros misioneros fueron verdaderos testigos del Reino, predicando los valores cristianos, haciendo de la predicación un evangelio de compromiso, un evangelio desde una opción preferencial con los más pobres, un evangelio donde Jesucristo se presenta comprometido con la salvación de cada uno/a del pueblo dominicano.

Estamos en un momento especial para repensar nuestro trabajo  misionero y de celebración con mucho significado teológico, donde podemos profundizar los pasos a dar para la revitalización de la Iglesia y el anuncio del Evangelio. Hoy podemos hacer presente esa chispa misionera de los primeros misioneros de nuestra tierra y podemos asimilarla como experiencia de fe, para ser testigos ante el mundo y decirles que el amor de Dios cambia todo.

La Misión: Ser testigo de la verdad.

Primer momento: Orientación y canción motivadora

1. Previo a la reunión, el equipo coordinador, decora el salón con fotografías, frases y otros elementos que nos ayuden a ilustrar parte de la historia misionera de la Iglesia Dominicana.
2. De entrada el coordinador introduce el tema recordándoles el jubileo de los 500 años de evangelización y cómo la Iglesia Dominicana lo está celebrando en todo el país, y lo que significa para nosotros conocer ese caminar de nuestros primeros misioneros en nuestras comunidades.

Segundo momento: Valoremos nuestra historia misionera.

En esta parte identificamos un texto que nos pueda ilustrar sobre el recorrido histórico de nuestra iglesia a lo largo de los 500 años. (Documento de Aparecida, que habla del espíritu misionero de la Iglesia Latino Americana, punto 3 del discurso inaugural de Benedicto XVI).

La misión de los laicos es hacia fuera y hacia dentro de la Iglesia: Hacia fuera, "su misión propia y específica se realiza en el mundo, de tal modo que, con su testimonio y su actividad, contribuyan a la transformación de las realidades y la creación de estructuras justas según los criterios del Evangelio" (DA 210). Hacia dentro, "los laicos están llamados a participar en la acción pastoral de la Iglesia, primero con el testimonio de su vida y, en segundo lugar, con acciones en el campo de la evangelización, la vida litúrgica y otras formas de apostolado, según las necesidades locales bajo la guía de sus pastores. Ellos estarán dispuestos a abrirles espacios de participación y a confiarles ministerios y responsabilidades en una Iglesia donde todos vivan de manera responsable su compromiso cristiano…" (DA 211).

Los laicos, según lo señalado antes, son corresponsables de la misión de la Iglesia. Y la corresponsabilidad no tiene que ver con tareas accesorias o auxiliares de la misión, sino con lo fundamental de la misión: " (Jesús) Al llamar a los suyos para que lo sigan, les da un encargo muy preciso: anunciar el evangelio del Reino a todas las naciones (cf. Mt 28, 19; Lc 24, 46-48). Por esto, todo discípulo es misionero, pues, Jesús lo hace partícipe de su misión… Cumplir este encargo no es una tarea opcional, sino parte integrante de la identidad cristiana, porque es la extensión testimonial de la vocación misma" (DA 144).

1.    Se divide el grupo en cuatro y se hace la lectura del texto elegido con las siguientes preguntas:

a. ¿Qué nos llama la atención de la lectura?
b. ¿Características encontradas de ese perfil misionero?
c. ¿Qué relación hay entre la lectura, la celebración de los
500 años?
2. Puesta en común de la reflexión y el trabajo de los grupos.
3. Terminamos esta parte con la canción del misionero (Alma Misionera)




Tercer Momento: Abracemos nuestra historia misionera.

1. Compromiso: Partiendo de la reflexión compartida en el grupo, pasamos a preparar una actividad en  la parroquia, donde podemos socializar con la comunidad una exposición reflexiva y dirigida en el salón parroquial, que refleje esas huellas misioneras de hombres y mujeres de la Iglesia que dieron sus vidas en nuestra parroquia al servicio del Reino.

2. Se puede ambientar el salón con pinturas, fotografías, libros, frases y con música de fondo con canciones que ambienten el momento, presentaciones power point.

domingo, 12 de junio de 2011

O SI!... ¡O NO!

Culminamos, con esta gran Pascua del Espíritu Santo, los días en que hemos celebrado con gran alegría los días siguientes a la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Si estos cincuenta días pascuales han servido para ensanchar más nuestras almas y para llenarnos de la vida que nos ha traído Cristo, podemos decir que –no solamente lo hemos celebrado-- sino que, además lo hemos vivido y sentido. ¡Feliz Pascua de Pentecostés! ¿Sí o… no? ¿Convencidos o confusos? ¿Decididos o con el freno en el pedal de nuestras perezas o cobardías? ¿Sí o no? ¿Abiertos a los tiempos nuevos o cerrados en nuestros esquemas? ¿Llevando con nosotros a Cristo allá donde vamos o dejándolo en el rincón de nuestra intimidad? ¿Si…o no?
1.-Desde El, con el Espíritu Santo, percibimos todos estos misterios. Con El, con el Espíritu, entramos de lleno a formar parte de la gran familia de los hijos de Dios; El es quien nos empuja para entrar en comunión plena con Dios y, el Espíritu Santo, nos hace comprender y entender las huellas de Dios en el marco de nuestra vida.
En medio del desconcierto, que a veces lo tenemos, el Espíritu Santo nos serena. Nos hace “contar hasta diez” antes de tomar ciertas decisiones; nos infunde valor cuando tenemos miedo a enfrentarnos a ellas; nos llena de su inteligencia o sabiduría cuando se nos requiere nuestra palabra o consejo.
Sí; el Espíritu Santo es el gran protagonista de nuestra Iglesia. La sostiene y la dinamiza, la traspasa con su fuerza poderosa y transformadora y, sobre todo, le hace estar en un permanente estado de gracia haciéndole experimentar que es Dios, y no ella misma, quien lleva adelante la obra evangelizadora.
2.- Desde El y con El, con el Espíritu Santo, nos llenamos de la piedad de Dios. No podemos vivir huérfanos, aislados de su presencia. Con la oración sentimos que el Espíritu Santo nos hace escalar a las cimas más altas de la perfección cristiana: ¡estar y vivir con Dios! Sin este auxilio del Espíritu Santo nos faltaría identidad en nuestras acciones, luz en nuestros caminos y claridad en nuestro apostolado.
3.- El Papa Benedicto XVI, en su viaje reciente a Zagreb ante la mediocridad de la fe afirmaba “No nos hagamos ilusiones. O somos católicos o no lo somos”. Sólo con el Espíritu Santo podemos ser fuertes, como cristianos y como católicos, ante diferentes realidades que intentan desangrar, descafeinar o desvirtuar la esencia de nuestra vida cristiana. Ante lo indefinido o el riesgo a separar el evangelio de la Iglesia o a Cristo de la Iglesia, el Espíritu Santo nos garantiza y nos exige la común unión para que, lejos de dividirnos, busquemos la potencia en la hermandad.
4.- Ojala que Pentecostés, además de vida e ilusión, nos aporte una gran dosis de fortaleza: para seguir adelante en el duro combate de nuestra fe. Para que no caigamos en el pesimismo o en la sensación de que, creer, ya no merece la pena o que, si creemos, hay que hacerlo en el ámbito privado y lejos del testimonio público.
Que el Señor nos conceda, en esta Pascua de Pentecostés, su Santo Espíritu para que podamos vivir, morir y resucitar un día con El. ¿Sí o no? ¿Recibimos el Espíritu Santo?
5.- CON TU ESPÍRITU SANTO, SEÑOR
Gritaré que, el Amor con mayúsculas tiene un nombre:
¡Padre!
Que El me acompaña desde la eternidad y que,
un día como a Ti Jesús,
me aguarda para darme un abrazo de fiesta y definitivo

CON TU ESPÍRITU SANTO, SEÑOR
Cantaré el gozo de haber compartido mi vida contigo,
la fuerza que tus Palabras han dejado por el camino de mi vida,
la ilusión de haberte conocido animándome en mi tristeza,
levantándome en mis caídas y dándome Vida
donde yo sólo creía hallar la muerte

CON TU ESPÍRITU SANTO, SEÑOR
Sentiré y proclamaré que soy de los tuyos
que, en tu Iglesia, me siento llamado a dar y recibir
dones y carismas, caridad y alegría,
perdón y humildad, comprensión y compañía.

CON TU ESPÍRITU SANTO, SEÑOR
Iluminaré las entrañas de mi corazón, y luego,
llevaré esa luz a los que se hallan en tinieblas
a los que, hace poco o mucho tiempo,
dejaron de respirar el oxigeno de tu Santo Espíritu
sumergiéndose en una atmósfera sin sentido

CON TU ESPÍRITU SANTO, SEÑOR
Me sentiré niño, y abriéndome como un pequeño,
sabré que es mucho lo que me espera:
respirar aires de infinitud
vivir como quien nace de nuevo
caminar sabiendo que tengo un compañero a mi lado
mirar a los cielos con ojos bien abiertos
soñar… con un final de mis días en tus manos.
CON TU ESPÍRITU SANTO, SEÑOR
Hablaré, y no callaré sobre TI
Me entregaré, para nunca más cerrarme
Avanzaré, sin echar la mirada hacia atrás
Cantaré, aun a riesgo de quedar afónico
entonando que, al fondo de todo, vives y permaneces Tú.
CON TU ESPÍRITU SANTO, SEÑOR

sábado, 4 de junio de 2011

HOMILIA DEL DOMINGO: AHORA NOS TOCA A NOSOTROS

1.- ¿Que hacéis mirando al cielo? La "ascensión" de Jesús al cielo significa que Jesús se ha liberado de las ataduras de este mundo y ha hecho posible, con su muerte y glorificación, que el mismo mundo y los hombres puedan liberarse, es decir ser hijos de Dios. Se va al Padre, para que nosotros vivamos con los hermanos. Se va y se queda para infundirnos su espíritu y enrolarnos en su causa. No es hora de andar con contemplaciones. Es la hora de salir a la plaza pública, de recorrer los caminos y las ciudades para dar a todos la Gran Noticia. La oración y la contemplación, indispensables en la vida cristiana, sólo tienen sentido como alimento de la fe, para que nuestras obras sean las obras de la fe, y no la de los intereses o conveniencias. Creer en la ascensión de Jesús no es quedarse con la boca abierta y los brazos cruzados. Es entrar en acción, es hacerse cargo de la misión recibida, es poner a trabajar la esperanza hasta que el Señor vuelva y se manifieste la gloria de los hijos de Dios. Si le seguimos con la cruz a cuestas llegaremos a la gloria: por la cruz a la luz.
2.- “Espíritu de sabiduría y revelación". En la segunda lectura de hoy, San Pablo pide para los fieles de Éfeso "espíritu de sabiduría y revelación" para conocer la esperanza a la que hemos sido llamados, la herencia de la que somos hechos partícipes y el poder de Dios que se manifestó poderosamente en Cristo, en su Resurrección y Ascensión, y que actúa ahora en nosotros. El Padre es el principio del misterio de salvación y es también aquél de quien puede venirnos la inteligencia de ese misterio. Esperemos que la oración de San Pablo alcance también para nosotros la luz que necesitamos para comprender lo que hoy celebramos, para que nos ayude a comprender la gran esperanza, para que nos haga ver el poder de Dios que se manifiesta en Jesús.
3.- Jesús nos encomienda una misión: “ID y haced discípulos”. La Iglesia vive para evangelizar. La gran tarea que surge con la ascensión del Señor es la de ir al mundo y hacer discípulos. Ese es el encargo que recoge Mateo. Y es también el que transmite el Libro de los Hechos describiendo la ascensión, para centrarse enteramente después en la predicación de Pedro, Pablo y los apóstoles. El mundo es nuestra responsabilidad y los hombres son nuestros interlocutores. La Iglesia no es un círculo de creyentes, sino un movimiento de acercamiento a todos para que puedan creer. Lo importante de la Iglesia no es ella, sino Jesús, y la misión confiada por Jesús. Y esa misión es evangelizadora, animadora, motivadora. Frente a tanta mala noticia, el hombre necesita más que nunca la Buena Noticia. No se trata de censurar a los otros, ni de condenar a nadie, sino de hacer posible y gozosa la salvación de todos, ayudando a todos a descubrir en el mundo y en la vida la huella de Dios. En la Iglesia y a través de ella podemos encauzar nuestras iniciativas y encontrar aliento en nuestros esfuerzos. Solos podemos hacer bien poco, pero como Iglesia y en la Iglesia podemos hacer muchísimo. La estructura y las organizaciones y movimientos eclesiales pueden y deben ser los vehículos que canalicen todos nuestros esfuerzos. No podemos hacer todos, todo; pero entre todos, con todos, podemos hacer todo lo que Jesús nos ha encomendado. Si estamos bautizados, ¿por qué no estamos dispuestos a realizar la tarea de la fe? ¿Por que no pasamos del rito al reto de la construcción del Reino?

viernes, 3 de junio de 2011

CONSAGRACIÓN AL ESPÍRITU SANTO


Recibe, ¡oh Espíritu Santo!, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser, que te hago en este día para que te dignes ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones: mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza y todo el Amor de mi corazón.
Yo me abandono sin reservas a tus divinas operaciones y quiero ser siempre dócil a tus santas inspiraciones.
¡Oh Espíritu Santo!, dígnate formarme con María y en María según el modelo de vuestro amado JESÚS.
Gloria al Padre Creador; Gloria al Hijo Redentor; Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén.

sábado, 28 de mayo de 2011

CRISTO ES NUESTRA VERDAD

1.- Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. Cuando decimos que Cristo es nuestra verdad no nos referimos a la verdad científica física o química, sino a la verdad de nuestra vida, a la verdad de nuestro espíritu. Científicamente, nuestra condición de cristianos no nos hace más sabios que los no cristianos, ni mejor informados sobre el universo y las cosas. Pero el Espíritu de la verdad que habita en nosotros sí nos da un mayor y mejor conocimiento de Dios nuestro Padre. El cristiano que vive en Cristo y por Cristo vive unido al Padre y, aunque en esta vida de manera imperfecta, conoce la voluntad del Padre, sabe caminar y conducirse por el camino del Padre y actúa de acuerdo con la verdad del Padre. En este sentido, los cristianos decimos que Cristo es nuestra verdad. El mundo, en cuanto tal, “no ve, ni puede recibir el Espíritu de la verdad”, porque no camina por el camino de Cristo. Tampoco los cristianos, por el simple hecho de estar bautizados y llamarnos cristianos, poseemos el Espíritu de la verdad. La condición que nos pone el mismo Cristo para recibir su Espíritu es que le amemos y que guardemos sus mandamientos. El mandamiento de Cristo ya sabemos cuál es: amar a Dios y al prójimo sobre todas las cosas. Por desgracia, muchos de los que nos llamamos cristianos no amamos a Dios y al prójimo sobre todas las cosas, sino que amamos más al dinero, al poder, al éxito social, a los bienes materiales, a nosotros mismos. Amar a Dios y guardar los mandamientos de Cristo no es sólo, ni principalmente, decirlo de palabra, sino vivir como Cristo vivió, vivir guiados por el Espíritu de Cristo. Si vivimos guiados por el Espíritu de Cristo “el Padre nos amará y Cristo también nos amará y se revelará a nosotros”. Un bello mensaje del evangelio de este domingo, según san Juan.
2.- La ciudad se llenó de alegría. Nos dice el autor de los Hechos que la gente de la ciudad de Samaría “escuchaba con aprobación lo que decía Felipe”, el diácono, y que se llenó de alegría al ver los signos que hacía. Este es el objetivo que debemos tener todos los cristianos cuando anunciamos el evangelio con nuestras apalabras y con nuestros hechos. Hablamos para convencer a la gente de la verdad del evangelio que predicamos y para ayudarles con nuestras palabras y con nuestras obras a ser más buenos y felices. Si la gente que nos escucha no queda convencida de la verdad de lo que decimos y de la bondad de lo que hacemos no seguirá escuchándonos mucho tiempo. El mensaje del evangelio sólo producirá alegría en los que lo escuchan cuando estos vean que lo que decimos y lo que hacemos es bueno y beneficioso para ellos. Nosotros normalmente no podemos hacer milagros, ni curar enfermos, pero sí podemos ayudar a la gente a ser más feliz y a superar muchas dificultades internas y externas. Para esto debemos predicar un evangelio que sea de verdad <evangelio>, es decir, buena noticia para los que nos escuchan.
3.- Estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere. La razón de nuestra esperanza, de la que habla aquí el apóstol Pedro, es nuestra fe en Cristo resucitado. Sabemos que si acompañamos a Cristo en su vida tenemos derecho a esperar que también le acompañáramos en su muerte y resurrección. Este nuestra esperanza debe dar fuerza y firmaza a nuestra fe en la resurrección de Cristo. Como nos dice también San Pedro debemos hablar y actuar siempre “con mansedumbre y respeto y buena conciencia, para que en aquello mismo en que somos calumniados queden confundidos los que denigran nuestra buena conducta en Cristo”. Hoy, más que ayer, sabemos los cristianos que no todos los que nos vean y nos escuchen van a aceptar el mensaje de nuestra esperanza, sino que muchos nos denigrarán. Esto no debe desanimarnos, ni debilitar la firmeza de nuestra fe y de nuestra esperanza, porque, como también sigue diciéndonos el apóstol Pedro, “mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal”.

Oración al Sagrado Corazón de Jesús

Oración al Sagrado Corazón de Jesús para una grave necesidad (rezar por tres días). Oh Divino Jesús que dijiste: «Pedid y recibiréis; b...